A primera vista, un sistema Vitrocsa puede parecer compuesto simplemente por unos pocos milímetros de aluminio, vidrio y un movimiento perfectamente fluido. Sin embargo, detrás de esta aparente simplicidad se esconde una tecnología desarrollada para responder a exigencias arquitectónicas y técnicas especialmente elevadas.
Hacer desaparecer los perfiles no significa hacer desaparecer la tecnología. Al contrario: cuanto más discreto es el sistema, mayor precisión requiere cada componente en su diseño, fabricación y montaje.
Una gama adaptada a cada configuración
Detrás de cada apertura existe una configuración técnica específica.
Por ejemplo, el sistema Corredera de Vitrocsa está disponible en varias gamas para responder a diferentes exigencias arquitectónicas y climáticas: V56 para aplicaciones de altas prestaciones, TH+ para grandes superficies que requieren un mayor aislamiento térmico, V32 con perfiles más finos para climas moderados y 3001, especialmente adaptada a climas cálidos.
La elección de la gama depende, entre otros factores, de las dimensiones y el peso de las hojas, las prestaciones requeridas y las características específicas de cada proyecto.
Esta capacidad de adaptación permite mantener el mismo principio: reducir al mínimo la presencia visible del sistema sin comprometer sus prestaciones.
La precisión de la micromecánica
La finura visible de los sistemas Vitrocsa se basa en un nivel de precisión que permanece invisible.
Para nuestros sistemas se fabrican más de mil componentes siguiendo un enfoque comparable al de la micromecánica y la relojería mecánica de alta precisión.
Cada pieza se diseña y fabrica a medida, se perfecciona individualmente y posteriormente se ensambla mediante una ingeniería de sistemas de precisión.
Es este dominio de los pequeños componentes lo que permite controlar elementos de dimensiones y pesos considerables.
Cuanto mayor es el acristalamiento, más importante se vuelve cada detalle mecánico.

Gestionar el agua sin interrumpir la arquitectura
La estanqueidad es otro ejemplo de una tecnología que debe funcionar sin hacerse visible.
En los sistemas Vitrocsa, el drenaje de los bastidores se realiza verticalmente. El agua de lluvia se recoge en una cámara de drenaje equipada con un elemento de espuma cuya función es, entre otras, reducir la presión del viento.
Esta misma cámara incorpora elementos de soporte de PVC que permiten transmitir las cargas del acristalamiento, incluido su propio peso, a la estructura.
Un mecanismo complejo, diseñado para permanecer discreto una vez integrado en la arquitectura.
Motorizar lo invisible
Cuando aumentan las dimensiones y el peso, la motorización aporta una nueva dimensión al uso de los sistemas Vitrocsa.
Hemos desarrollado nuestro propio sistema de motorización para las soluciones Corredera, Curvada, Guia invisible y Guillotina, especialmente en la gama TH+.
De acuerdo con nuestra filosofía, la motorización está completamente integrada en el sistema. Se oculta en la parte superior del marco, en un espacio de tan solo 12 cm de altura, minimizando su impacto sobre la arquitectura.
El sistema puede desplazar hasta 1.600 kg por motor, con una fuerza máxima de accionamiento de 180 N y una velocidad de hasta 167 mm/s. La velocidad se adapta al incorporar una segunda hoja para garantizar un movimiento controlado.
El cierre eléctrico automático puede integrarse con diferentes sistemas de control y domótica, como teclados numéricos, pulsadores, lectores de tarjetas y otros dispositivos compatibles.
La seguridad también forma parte de esta ingeniería invisible: cuando se detecta un obstáculo, el sistema se detiene automáticamente.

Cargas extremas, movimiento controlado
La tecnología invisible adquiere toda su importancia cuando las dimensiones alcanzan escalas excepcionales.
En nuestros sistemas Guillotina, cada hoja puede pesar entre 500 y 1.000 kg, según la gama y la configuración del proyecto.
Para hacer posible un movimiento de esta magnitud, cada hoja incorpora un sistema de contrapesos integrado. También es posible añadir motorización para facilitar y automatizar el desplazamiento.
El resultado es paradójico: una masa de hasta una tonelada se mueve con una fluidez excepcional, mientras que la mecánica que hace posible este movimiento desaparece casi por completo de la percepción.
Una tecnología diseñada para desaparecer
Esta búsqueda de discreción no termina en el diseño del producto.
Nuestros partners reciben formación para instalar los sistemas Vitrocsa, garantizando que la precisión alcanzada en el taller se mantenga también en obra. Cada partner acompaña los proyectos desde la fase de diseño y asesora a los arquitectos para identificar la gama y configuración más adecuadas para cada realización.
Porque un sistema minimalista solo puede ser verdaderamente invisible cuando cada etapa, desde el diseño hasta la instalación, está perfectamente controlada.
Cuando la complejidad se convierte en simplicidad
Quizás ahí reside la gran paradoja del acristalamiento minimalista.
Cuanto más avanzada es la tecnología, menos debería verse.
Rodamientos, raíles, drenaje, contrapesos, motorización y micromecánica trabajan conjuntamente para crear una experiencia que parece sencilla: un gran acristalamiento que se abre con fluidez y desaparece en la arquitectura.
En Vitrocsa, no buscamos ocultar la tecnología. La desarrollamos para que pueda desaparecer.
Porque detrás de cada milímetro visible existe una tecnología que casi nunca debería percibirse.
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